Wednesday, 3 July 2013

Biblio Cuba

- Manda Tchebwa, Antoine, Musiques et danses de Cuba: Héritages afro-cubain et euro-cubain dans l'affirmation créole (Paris: L'Harmattan, 2012)

- Caunedo, Silvia, La cocina cubana: un sabor mestizo (Madrid: Alianza Editores, 1999)

- Zamora Céspedes, Bladimir, "Donde quieres que te ponga el plato", in La Jiribilla, revista de cultura cubana, website (http://www.lajiribilla.cu/paraimprimir/nro57/1551_57_imp.html), cited 3 June 2013.
 
- Carpentier, Alejo, La música en Cuba (Mexico: Fondo de Cultura Económica, 1946), translated as Music in Cuba (Minneapolis, Minnesota: University of Minnesota Press, 2001) and introduced by Timothy Brennan.

- Díaz Ayala, Cristóbal, Si te quieres por el pico divertir: historia del pregón musical latinoamericano (San Juan, Puerto Rico: Editorial Cubanacán, 1988)

- Vázquez Díaz, René, El sabor de Cuba: comer y beber (Madrid: Tusquets, 2002)

- Vázquez Díaz, René, "El sabor de la música popular cubana", in La Jiribilla, revista de cultura cubana, 435 (5-11 September 2009), website (http://www.lajiribilla.cu/2009/n435_09/435_09.html), cited 11 May 2013.

- Ortiz, Fernando, Los factores humanos de la cubanidad (La Habana: Molina, 1940)

El viandero, by Enrique Muñoz (Cuba)

El viandero
M, L: Enrique Muñoz (Cuba)

A llevar caballeros,
a comprar la exquisita vianda
de este viandero.
Hay malangas,
sabrosas papas de Güines...
Viandas, qué ricas son las viandas

Mango mangué, by Francisco Fellove Valdéz (Cuba)

Mango mangué
M, L: Francisco Fellove Valdéz (Cuba)

Oigan, llegó el frutero
con frutas de mi país
casera, cómprame frutas
que son ricas y para usted

También le traigo el rico mango
de bizcochuelo que es para usted
la piña blanca, la fruta bomba
y el sabroso canistel

Oigan, llegó el frutero
con frutas de mi país, de mi país, de mi país
casera, cómprame frutas
que son ricas y para usted

También le traigo el rico mango
de bizcochuelo que es para usted
la piña blanca, la fruta bomba
y el sabroso canistel

Mango, mango, mango, mango, mangue
oye mangue
pero yo traigo el mango bizcochuelo que le gusta a usted
mango, mangue

Mango, mango, mango, mango, mangue
ay, pero arrímate a la carreta
que yo traigo mango bizcochuelo pa’ que pruebe usted
mango mangue

Mango, mango, mango, mango, mangue
ay, mango mangue, mango mangue
yo traigo mango bizcochuelo que le gusta a usted
mango mangue

Mango, mango, mango, mango, mangue
ay, casera ven, casera ven
que yo traigo mango bizcochuelo pa’ que pruebe usted
mango mangue

Mango, mango, mango, mango, mangue
oye, mangue, pero mangue
que yo vendo mango bizcochuelo que le gusta a usted
mango mangue

Mango, mango, mango, mango, mangue
oye, mangue, mangue, oye mangue
que yo traigo mango bizcochuelo que le gusta a usted

Frutas del Caney, by Félix Benjamin Caignet and Raúl Planas (Cuba)

Frutas del Caney
M, L: Félix Benjamin Caignet and Raúl Planas (Cuba)
1936

Frutas!, quién quiere comprarme frutas
mango del mamey y bizcochuelo
piña, piña dulce como azúcar
cosechadas en las lomas del Caney.
Traigo rico mango del mamey y piñas
qué deliciosas son como labios de mujer.

Caney de Oriente, tierra de amores
una florida donde vivió el Siboney
donde las frutas son como flores
llenas de aroma y saturadas de miel.

Caney de Oriente, tierra divina
donde la mano de Dios tendió su bendición.
Quién quiere comprarme frutas sabrosas
marañones y mamoncillos del Caney.

Arroz con picadillo, by Oscar de Leon

Arroz con picadillo
M, L: Oscar de Leon (Cuba)

arroz con picadillo, yucá, arroz con picadillo, yucá,
yuca yuca yuca yuca yuca yuca yuca,
y dobidougiro giró, y dovidougiro giró,
giro, giro giro, giro, giro, giro, giro
arroz con picadillo, yucá, arroz con picadillo, yucá,
yuca yuca yuca yuca yuca yuca yuca,
anacoacoacoacoacoacoacoacá.

Text: Zamora Céspedes "Donde quieres que te ponga el plato"

Donde quieres que te ponga el plato
Bladimir Zamora Céspedes, La Habana
In "La Jiribilla" (website)

La gran mayoría de la música popular cubana se ha generado, como es natural, en el apego continuo con la gente numerosa del pueblo, que expresa a través de ella los caracteres fundamentales de su comportamiento cotidiano. En la lírica de las composiciones nacidas o destinadas al ámbito bailable, son palpables los elementos propios de las fiestas, en las cuales además de la música y las bebidas están las comidas. El referente de la comida aparece también como parte del ambiente general cubano. Le echo mano a un puñado de discos de los que tengo más cerca de la vista y enseguida que los pongo a rodar, aparecen múltiples ejemplos de lo dicho.

En 1930 se podía escuchar al Cuarteto Machín, según una grabación realizada en Nueva York, un pregón de Enrique Muñoz titulado El viandero. Tenía entonces Antonio Machín como un clarín y podía uno imaginarse el vendedor ambulante, cuando él cantaba: A llevar caballeros,/ a comprar la exquisita vianda/ de este viandero/. Hay malangas,/ sabrosas papas de Güines... y después repetía un pies: viandas, qué ricas son las viandas. Para seguir enumerando frutos criollos de la tierra, intercalando inspiraciones maliciosas. Por aquellos mismos años Machín cantaba otro pregón anónimo conocido como El morón: Caserita, calentitas,/ que las llevo de Morón./ Caserita las torticas.../ Caserita, calentitas/ que me voy. Ya desde aquellos lejanos años esas torticas de harina de trigo que todavía se venden por doquier en Cuba, tenían como denominación de origen a la ciudad avileña de Morón.

En 1936 Félix B. Caignet compuso un son pregón que fue cantado inigualablemente por el Trío Matamoros. El hombre que se haría famoso por escribir radionovelas y también telenovelas, que marcaron pautas en ese género como El Derecho de Nacer; también compuso piezas musicales, en las cuales la comida, o lo que se come, son lo fundamental. Siro, Cueto y Miguel disfrutaban y hacían disfrutar con Frutas del Caney: ¡ Frutas!/ ¿Quién quiere comprarme frutas?/ ¡Mangos!/ De mamey y biscochuelo/ ¡Piñas!/ Piñas dulces como azúcar,/ cosechadas en las lomas del Caney./ Vendo el rico mango de mamey./ Piñas, qué deliciosas son/ como labios de mujer./ Caney de Oriente, /cuna florida donde vivió el siboney,/ donde las frutas,/ son como flores,/ llenas de aroma y saturadas de miel./ Caney de Oriente,/ tierra divina,/ donde la mano de Dios echó su bendición. ¿Quién quiere comprarme frutas sabrosas?/ Marañones y mamoncillos/ del Caney. El propio Miguel Matamoros, en algunas obras compuestas para ser interpretadas por el Trío, introdujo el tema de la comida. Uno de sus sones modélicos se llama El que siembra su maíz...En sus versos también aparece la figura del pregonero: ¡Huye! ¡Huye!/ ¿Dónde está, Mayor?/ ¿Dónde está?/ Ya no vende por las calles,/ ya no pregona en la esquina,/ ya no quiere trabajar... Luego coloca un pies, que se repetirá a lo largo del son: El que siembra su maíz...,/ ¡que se coma su pinol! Aquí la referencia a la comida no tiene sentido literal. No se trata solamente de que si uno ha sembrado maíz, pues coma el polvo que se obtiene tostando y moliendo este grano, echándole azúcar. Hay evidentemente un amplio sentido metafórico, que reafirma el derecho a disfrutar de lo que uno ha logrado con su esfuerzo.

Arsenio Rodríguez fundó su Conjunto en 1940 y como otros grandes soneros se caracterizó por tener un soberbio repertorio sobre la base de muchas composiciones de su autoría y también de algunos coetáneos, como Bienvenido Julián Gutiérrez, que es el autor del son montuno La fonda de Bienvenido. Arsenio gustaba de piezas de letra muy breve, que se pudiera repetir mucho dentro de la urdimbre de la música. Es el caso de La fonda... en la cual se describe el ambiente del establecimiento, con un lenguaje muy críptico, o desarrollado en unas claves que ahora no podemos descodificar: Cuatro platos,/ medio coco/ y el domingo fricasé/... / Pan, palillo , agua fría/ y un poquito de café / Cuatro platos, medio y el domingo fricasé/ .../ Como la vianda no carne,/ vamos a rifar una res. En los Jardines de la Tropical se hizo popular otro son montuno tocado por Arsenio Rodríguez y su Conjunto: Dile a Catalina. Es una composición del propio Cieguito Maravilloso, en la cual aparecen unos versos que en apariencia se refieren a la necesidad de elaborar con prontitud un alimento: Dile a Catalina/ que me mande el guayo que/ la yuca se me está pasando. Nadie puede negar que dice exactamente eso, pero tampoco nadie podrá negar su doble o triple sentido.

En los años cincuenta del pasado siglo, cuando el chachachá se estaba convirtiendo en un verdadero furor, Richard Egües, el entrañable flautista de la Orquesta Aragón compuso El bodeguero, que no solo fue popularizada por esta agrupación, sino que le dio la vuelta al mundo en la versión de Nat King Cole: Siempre en su casa presente está/ el bodeguero y el chachachá./ Vete a la esquina y lo verás./ Y atento siempre te servirá./ Anda enseguida, córrete allá/ que con la plata lo encontrarás/ del otro lado del mostrador/ muy complaciente y servidor. Bodeguero, qué sucede / ¿por qué tan contento estás?/ Yo creo que es consecuencia/ de lo que en moda está. / El bodeguero bailando va./ En la bodega se baila así/ entre frijoles, papa y ají,/ el nuevo ritmo del chachachá. Toma chocolate, paga lo que debes./ toma chocolate, paga lo que debes. Richard muestra la atmósfera de una típica bodega de aquella época, con los suministros de las cuales se hacían muchas comidas.

A inicios de la década del sesenta Pacho Alonso y su Conjunto hicieron popular un son montuno titulado Sorpresa de harina con boniato: Sorpresa de harina con boniato,/ dónde quieres que te ponga el plato. Sorpresa de harina con boniato,/ dónde quieres que te ponga el plato./ Come lo que tú siembras campesino,/ hoy que hasta la tierra quiere brindar,/ tú verás que tiene un sabor distinto,/ este fruto alegre que aquí se da. Esto sí se llama embullo,/ ya cada uno tiene lo suyo./... / Marta Valdés, una de las más importantes compositoras del cancionero cubano, figura clave dentro del movimiento filin, es la autora de este son montuno, en el cual el goce por comer está ligado al triunfo revolucionario alcanzado en 1959.

Antes de que se compusiera El viandero, cantado allá por los años treinta por Antonio Machín y después que Marta alborozada diera a conocer su Sorpresa de harina con boniato, han aparecido otras numerosas piezas de la música popular cubana en las que está presente la comida de la Isla. Con estas pocas que tenía hoy a mi alcance, basta en mi opinión, para advertir la magnitud de esta presencia y también los diferentes timbres de significado que alcanzan, la comida, las frutas, los alimentos en general, en la lírica de nuestra música popular. Desde el goce elocuente por llevarse a la barriga algo que nos guste, hasta el uso del lenguaje culinario para adentrarse en predicados picarescos o siempre certero refranero de la gente de a pie.

Los tamalitos de Olga, by José Fajardo (Cuba)

Los tamalitos de Olga
M, L: José Fajardo (Cuba)
Distribution

Olga la tamalera cocina que se pasó
se los vende con pimienta y el que los prueba se come dos.

Camina con gran dulzura, conquista en su pregón
bailemos todos cantando la tamalera Olga se pasó.

Me gustan los tamalitos, los tamalitos que vende Olga, Olga
Me gustan los tamalitos, los tamalitos que vende Olga, Olga

Pican, no pican, los tamalitos que vende Olga, Olga
Pican, no pican, los tamalitos que vende Olga, Olga


"Olga Moré Jiménez, vendedora ambulante, que se ganaba la vida, valiéndose de sus habilidades culinarias para vender un manjar popular de la cocina criolla y tradicional cubana y de América: el tamal de maíz en hojas. Féliz y José Antonio Fajardo, eran asiduos consumidores de estos tamales." (From Wikipedia entry)



Another version (by Oscar de Leon)

Olga la tamalera
cocina que se paso
se los vende con pimienta
y el que los prueba se come 2

Pregona con dulzura
y conquista su pregon

Bailemos todos cantando
la tamalera Olga se paso ( REP . desde arriba )

Primer Coro:. ( pica y no pica ,
los tamalitos , que vende Olga )

Esa morena cocina
eh , que a todos nos provoca ( rep coro )

Y el que escucha su pregon
se come 1 , 2 o tres o 4

Yo me como 10 , con Carmona !


Olga la Tamalera
By Lilia Bustamante
in Juan F. Perez "Tradiciones" (website)
Este simpático personaje femenino ganó el nombre de Olga la Tamalera porque como otros tantos vendedores callejeros de Cuba, se valía de sus habilidades culinarias para vender un manjar popular de la cocina criolla y tradicional: el tamal en hojas.

Olga no vendía su mercancía por la calle ni tocaba de puerta en puerta como la mayoría de los vendedores. Ni siquiera pregonaba lo que vendía.

Olga tenia cierta famosa categoría: por su puerta desfilaban en busca de sus ricos tamales caseros, toda clase de personas. Le encargaban con anticipación para celebrar bodas, cumpleaños y todo tipo de festejos.
Los tamales de Olga estaban elaborados de modo muy peculiar. Usaba harina de maíz tierno; lavaba la amarillenta masa hasta despojarla de la pajusa blanquecina que dejaba la cáscara del maíz al rayarlo en el guayo; lo sazonaba a su manera, le agregaba carne molida de cerdo y un toquecito especial de sal y pimienta. Envolvía habilidosamente la mecía en hojas del mismo maíz y los ponía a cocinar en agua hirviente. Al final Olga lograba unos tamales en hojas exquisitos, muy diferentes de los que expendían en las fondas y cantinas a domicilio.
Su fama trascendió de Cienfuegos a La Habana y se extendió por toda la isla, y no precisamente porque su minúsculo negocio alcanzara magnitud económica significativa, sino porque la orquesta Aragón en la década de los 59, cuando se llamaba todavía Orquesta Típica Cienfueguera, incorporó a su repertorio una canción con mucho ritmo, como la que ahora han dado en llamar "salsa", que se populariza rápidamente, y que en su parte melódica decía: Me gustan los tamalitos / los tamalitos que vende Olga / Pican, no pican / los tamalitos que vende Olga, Olga.
Al llegar al montunisonsonete, agregaba: Olga, la tamalera / cocina que se paso / Si quieres comer sabroso. pruébelo, pruébelo y volvía a Olga, la tamalera, cocina que se paso.
"Cuenta el músico cubano Fajardo, a sus felices 80 años desde Nueva York, que allá por los años 50 en Cuba, cuando tocaba en la orquesta de Fajardo y sus Estrellas, conoció a Olga la tamalera, que probo sus tamalitos y que le gustaron tanto que decidió componerles una canción, que fue precisamente: "Olga la Tamalera " que alcanzo enorme popularidad por las ondas radiales de entonces.
La canción pegó de modo increíble. La gente la cantaba y la bailaba en todos los guateques y fiestas, sin importarles si conocían o no físicamente a Olga.
Su fama llegó al exilio y hasta existen y han existido un par de fabricas de tamales caseros cubanos con el nombre comercial: Tamales Olga y Olga la Tamalera (que no son mas que tamales caseros, como los de Olga la Tamalera.)